La respuesta corta: dos o tres veces por semana
Para la mayoría, dos o tres clases por semana es el punto ideal. Una vez por semana mantiene lo que tienes; dos empiezan a construir; con tres el cambio se acelera. Más también funciona, siempre que alternes con sesiones más suaves y descanso.
Cuándo lo vas a sentir y cuándo lo vas a ver
Hay una frase famosa que se le atribuye a Joseph Pilates: en 10 sesiones sentirás la diferencia, en 20 la verás y en 30 tendrás un cuerpo nuevo. Toma los números con calma, pero el orden es correcto. Primero llegan la conciencia corporal y la postura, después la fuerza y al final el cambio visible, que depende de todo lo que haces fuera del estudio.
La constancia le gana a la intensidad
Tres semanas constantes hacen más que una semana heroica. El pilates funciona por repetición: los mismos patrones, cada vez con mejor control, hasta que tu cuerpo deja de tener que pensarlos. Saltarte una semana no es problema. Dejarlo sí.
Tres planes semanales simples
Para empezar: dos clases, una de reformer y una de mat. Para avanzar: tres, con reformer, mat o hot pilates, y una de yoga o recuperación. Si ya entrenas con pesas o corres: una o dos clases de pilates como trabajo complementario, en días en que no hagas pierna pesada.
La versión corta
Dos o tres por semana, todas las semanas. El calendario hace más que la intensidad.
