1. Es el pilates original
Joseph Pilates llamó a su método Contrología, y empezó en el piso. Su libro de 1945, Return to Life Through Contrology, enseña 34 ejercicios, y todos son en la colchoneta. El reformer y las demás máquinas llegaron para apoyar ese trabajo, no para reemplazarlo.
2. Puede ser más difícil que el reformer
En el reformer, los resortes pueden repartir la carga. En la colchoneta no hay con quién repartirla: levantas, bajas y sostienes tu propio peso, y tu core tiene que controlar cada centímetro. Por eso a la gente fuerte le sorprende tanto lo que exige una clase de mat.
3. El Hundred es un ejercicio de respiración
El ejercicio más famoso del pilates se llama así por una cuenta: 100 pequeños golpes de brazos, inhalando en cinco tiempos y exhalando en cinco, diez veces. El ardor en el abdomen es real, pero el objetivo es la respiración: aprender a respirar parejo mientras el centro sigue activo.
4. Tu core es mucho más que el abdomen
En pilates se le llama powerhouse: el abdomen profundo, los músculos a lo largo de la columna, la cadera, los glúteos y el suelo pélvico, trabajando juntos con la respiración. La mayoría de los ejercicios de mat los entrenan como una sola unidad, y por eso la postura suele ser lo primero que la gente nota que cambia.
5. Menos repeticiones, más control
En una clase de mat casi nunca se buscan números altos. La mayoría de los ejercicios se repiten pocas veces, lento y con precisión, porque el control es el entrenamiento. Cinco repeticiones perfectas le enseñan más a tu cuerpo que veinte apuradas, y no te dejan dónde esconderte.
La versión corta
Sin máquina y sin dónde esconderse: justo por eso funciona el mat pilates.
